Profesores del Conservatorio Ángel Barrios: “Llevamos 17 años impartiendo clase en aulas ilegales”

Los docentes presentan deficiencias auditivas y hay alumnos que se han llegado a desmayar debido al calor generado por el hacinamiento

FOTOS Profesores y alumnos del Conservatorio Ángel Barrios del Zaidín denuncian la falta de espacio e insalubridad del centro (1)
Imagen de la puerta de entrada del centro | Foto y vídeo: Javi Gea
Patricia Vázquez
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Alumnos y profesores del Conservatorio Ángel Barrios del Zaidín miran esperanzados un descampado con coches aparcados, ubicado a las espaldas de su centros de estudio. Es la solución a la falta de espacio de las aulas y cabinas del centro que llevan sufriendo desde hace 17 años cuando se construyó el edificio. Y es que, tal y como han explicado a GranadaDigital y se puede ver en el vídeo que acompaña a esta noticia, alojado también en nuestro canal de Youtube, tienen un problema crónico de “falta de espacio” e “insalubridad”, al que se suma ahora la pandemia del Covid-19 y el no poder seguir las medidas de protección determinadas para evitar su contagio.

El centro dispone de solo 70 aulas dedicadas a la impartición de la formación musical en sus diferentes modalidades de instrumentos y canto, lo que supone que tienen unas medidas estándares de unos 15 metros cuadrados tal y como marca la legislación decretada por la Consejería de Educación de la Junta de Andalucía al respecto. Sin embargo, en el conservatorio enseñan música unos 140 profesores -lo que significa que no hay ni siquiera un aula por profesor, algo que se podría subsanar distribuyendo bien los horarios-. El problema llega en que hay casi 1.400 alumnos matriculados y que, en ocasiones y dependiendo del instrumento que estén aprendiendo a tocar, “se hace imposible que los estudiantes no estén hacinados“.

“Tenemos alumnos que se han llegado a desmayar a causa del calor que se genera en las aulas cuando hay mucha aglomeración y estamos en primavera o verano”, denuncian desde el propio centro de enseñanza especializada.

Pero no solo los pupilos están sufriendo las consecuencias de esa falta de espacio. Los docentes ya están viendo cómo han sufrido pérdida de audición debido a la insalubridad y la mala acústica del recinto.

“Tenemos aulas muy pequeñas y nos encontramos con muchos alumnos en una misma aula. El aula de orquesta son 50 ó 60 chavales unos pegados los unos a los otros y te puedes imaginar los decibelios que alcanzan. Es una locura. El sonido es lo que peor llevamos. Pero, bueno, es que también hay clases en las que nos chocamos con los instrumentos y no podemos pasar bien”, critica María Ángeles Gámez, una de las profesoras de trompa en el Conservatorio Ángel Barrios, quien reclama su derecho a “poder desarrollarme como docente” y que sus alumnos aprendan en las mejores condiciones.

Como ha podido saber este periódico por parte del director del Conservatorio Ángel Barrios, Luis Vidueira, desde que se construyera el edificio que aloja el Conservatorio Ángel Barrios en 2004, ya había una “deficiencia arquitectónica”, por lo que se tomó la decisión de ampliar las clases teóricas a las 36 cabinas construidas para el estudio y las prácticas individuales de los alumnos para evitar el hacinamiento. Algo que, en un primer momento, es ilegal, puesto que no se cumplen con las medidas de espacio determinadas por Educación para la docencia, ya que estas cabinas solo tienen unos 8 metros cuadrados.

“Era una medida excepcional que se lleva haciendo desde hace 17 años. Son cabinas que no cumplen con la legalidad en cuanto a dimensión ni a salubridad acústica, por lo que se está generando muchos problemas de audición por parte de profesores y alumnos”, explica Vidueira, quien destaca que tanta es la falta de espacio que sufren que en el escenario del salón de actos “no entra ni siquiera la orquesta completa”. “Es ridículo“.

Pero la falta de espacio no es solo en las aulas. La biblioteca de estudio solo tiene capacidad para 62 personas, un aforo que disminuye hasta 22 personas debido a las medidas sanitarias antiCovid, por lo que hay alumnos que han tenido que esperar en la calle a que comience su clase o que no han podido practicar sus ejercicios por no tener dónde hacerlo. “Hay que tener en cuenta que estos jóvenes no solo estudian con papel y lápiz, necesitan sus instrumentos y no pueden irse a una biblioteca normal para practicar”, lamenta Nicolás Funes, miembro del AMPA Manuel Cano del Conservatorio Ángel Barrios.

“En ocasiones hemos visto a alumnos y le hemos preguntado por qué se han quedado en la calle y su respuesta ha sido que la biblioteca estaba completa y no cabía nadie más. Eso nos lleva a una desidia que desemboca en fracaso colectivo y tenemos que ponerle remedio”, cuenta Nicolás, que añade que los padres están preocupados porque está situación está provocando “frustración” en sus hijos que ven que por más que se esfuerzan, no pueden acceder a las plazas de estudios musicales de nivel superior en Granada ya que el centro no puede ampliar el número de alumnos admitidos. “Nuestros hijos se tienen que ir a Motril o a Guadix a continuar con sus estudios con el incremento económico que eso supone para los padres y la pérdida de tiempo del desplazamiento”.

La solución definitiva pasa porque la Junta de Andalucía construya un aulario anexo en un descampado que actualmente se utiliza como aparcamiento para coches y que “el Ayuntamiento de Granada tiene cedido a Educación desde 2004″. “Mientras tanto hemos solicitado una extensión al instituto Soto de Rojas, pero sabemos que ahí también vamos a tener problemas sobre todo de acústica porque las aulas de los institutos no están preparadas para la impartición de música”, concluye el director del Conservatorio.







Comentarios

2 comentarios en “Profesores del Conservatorio Ángel Barrios: “Llevamos 17 años impartiendo clase en aulas ilegales”

  1. Instituto Soto del Real? Imagino que será Soto de Rojas…

    • Patricia Vázquez

      Buenas tardes Antonio. Lleva razón, es Soto de Rojas, ha sido un error por nuestra parte que ya está solventado. Muchas gracias por su apunte.

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